Mientras sus hermanos jugaban en el bosque y aprendían a ser lobos, el pequeño lobezno siempre se quedaba en la madriguera. Le encantaba escuchar los cuentos que su madre le contaba. ¡Es una gran inventora de historias!

Sus hermanos pensaban que esas historias eran una pérdida de tiempo, hasta que un día el pequeño lobezno les dio una buena lección.

UN LOBO DE CUENTO

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  • EDITORIAL CUMIO